lunes, 20 de julio de 2015

Día del Amigo

Puerto Madryn/Chubut 
Foto:

A los amigos se les cuenta como a los dedos de las manos uno por no va la cuenta y nunca más de diez pasamos.
A los amigos por amigos en todo trance les contamos por eso amigos más que amigos se les percibe como hermanos.
A los amigos en sus pasos no se les juzgan sus defectos se les consuela en sus fracasos y se comparten sus aciertos.
A los amigos se les quiere sólo por ser nuestros amigos cuando no cuenta lo que tiene o lo que tuvo y ha perdido.
A los amigos les debemos parte importante de la vida pues nos afianzan sus afectos cuando amenaza la caída.
A los amigos por amigos saberse serlo no hace falta no es necesario ni decirlo ellos lo saben y eso basta.
A los amigos en sus pasos no se les juzgan sus defectos se les consuela en sus fracasos y se comparten sus aciertos.

Por los amigos mis amigos porque un amigo es una gracia por ser mi amigo fiel, amigo sólo por eso, amigo, gracias!!!

lunes, 13 de julio de 2015

LA IMPORTANCIA DE LA ABUELA/O...





...EN LA VIDA DE UN NIETO O NIETA Y VICEVERSA. IMPERDIBLE. NO DEJES DE LEERLO.-
Orchanski es un pediatra cordobés muy reconocido, y éste es un artículo que publicó en uno de los diarios de Córdoba.
Los abuelos no sólo cuidan; son el tronco de la familia extendida, aportan algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad.

Enrique Orschanski. 19/01/2013 (Médico).
En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción.
La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”. El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajena al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares. Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas.
Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.
Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes.
La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.
El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez. Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad.
Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.
Los abuelos miran diferente.
Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas.
Para opinar, por ejemplo. O para recordar.
Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.
La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado.
Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca.
Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.
Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día.
Son incomparables cómplices de secretos.
Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos.
Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.
Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba.
La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada.
Los abuelos huelen siempre a abuelo.
No es por el perfume que usan, ellos son así.
¿O no recordamos su aroma para siempre?
Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad.
Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible).

jueves, 7 de mayo de 2015

Feliz cumpleaños papá...




Hola Papi, hola mi gordito:
7 de mayo, 0 hs, estoy tomando mi último cafecito del día antes de irme a dormir, como gustaba a vos, mientras escucho las noticias del día... hoy es tu “cumple”, sería el número 83. Te recuerdo siempre, con frecuencia apelo a tus valores, consejos y ejemplos. Peronista, gallina y pirata... por demás generoso, dabas todo a cambio de nada. 
Tranquilo, de pocas palabras pero cuando hablabas eras contundente. Siempre sabías qué hacíamos, no había forma de engañarte, nada podíamos ocultarte “veo bajo el agua” nos solías decir, cada vez que intentábamos ocultarte algo. Hoy sé que esa sabiduría era producto de tu experiencia. 
Recuerdo tus consejos “Al ojo del amo engorda el buey”“quien más alto sube, más se le ven los calzones”… “cuida el trabajo, sé responsable, llegá 5´antes y retírate 5´después”… “si ves que algo podes hacer, hacelo, no esperes que te manden”… “no te quedes con lo que no es tuyo, lo que es del agua, el agua se lo lleva”…
Te levantabas temprano aun cuando fuera día domingo y después de tomar tu café, empezabas a hacer ruido... encendías la radio… entrabas y salías a la calle 100 veces… decías en voz alta para que yo te escuchara “febo está llamando”… “está de lindo el día, fenómeno para lavar”… y había que levantarse; inducias sin mandar, con sutileza.
Ordenado y responsable como ninguno, eso lo advertí cuando tuve que hacerme cargo de la casa, busqué papeles de los servicios, cada uno ordenado por orden alfabético, rubro (luz, agua, cable de la TV, etc.) y una carpeta por año. 
Cumplidor con las deudas, primero pagabas lo que se debía, enemigo de los crédito. “Si hay morlacos (dinero) se compra, sino ahorrá y comprá de contado, no tengas deudas”; aconsejabas y que cierto es. 
Sutilmente me insistías para que estudiara, pasabas y hacía un comentario “los libros te están llamando”…
Maniático de la lectura, de informarte, sabias de todo. De vos aprendí a resolver crucigramas. Sobre tu mesa de luz hubo siempre un diccionario, leías el diario todos los días. Acciones simples que fueron un ejemplo para mí y una guía en el camino de mi vida.
Fuiste duro para con vos mismo, pero terriblemente débil ante el dolor de los demás. La única vez que te vi llorar como a un niño, al que le rompieron su juguete más preciado, fue cuando supiste que la operación de la mami –julio 2006- había fracasado… ese llanto desgarrador es para mí, hasta hoy, inolvidable. Después que te fuiste supimos por los comentarios de los vecinos que llorabas diciendo “la vieja está mal, no tiene remedio, se me va”… ¡qué amor le tuviste! y ¡qué fuerza! en casa, nunca demostraste ni una pizca de cuánto dolor embargaba tu corazón.

Hace poco deshaciéndome de trastos viejos encontré una revista en cuya tapa de tu puño y letra decía “el día que yo no esté, no quiero que me olviden”. Ya ves, este escrito es testimonio de mi recuerdo constante de vos, de tu persona, de tus consejos, de tu paciencia, de tus ejemplos. Sé que andas por ahí. Que estás. Que sos mi otro angelito de la guarda. 
Papi ¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!

viernes, 17 de abril de 2015

Un domingo diferente... (hecho de la vida real)




"Atardecer estival"/Córdoba Capital
Foto: Gloria Jiménez


El año pasado decidí comprar el diario de los domingos es más lindo leer en papel que en la página de internet. Alrededor de las 8.30 escuché la bocina del diarero del barrio y salí, ya había pasado, estaba en la esquina y le hice señas con la mano para que viniera… dio la vuelta y advertí que venía mirando para un lado y otro y pensé "éste perdió la plata"… cuando estuvo cerquita casi al borde de la vereda, le pregunté “¿que buscas?”… “la plata, perdí la billetera señora… me muero…”, me contestó, mientras se buscaba en los bolsillos y entre los diarios y las revistas que llevaba en el canasto… “bueno, tranquilízate y buscala bien” le dije… “recorré los lugares por donde anduviste, anda despacio, mirá bien, recorré desde donde hiciste la última cobranza… aún no hay mucha gente en la calle, vas a tener suerte, ya vas a ver... cuando la encuentres volvé, yo te espero...”
Entré a la casa busqué la escoba (no para volar, eh???? aunque soy bruja hoy no me toca…. jajjajajaja) y me acordé de mi viejita, ella solía decirme cuando algo se me perdía, además de “no perdes la cabeza porque la tenes pegada, abriboca”… “rezá siete glorias a San Antonio y lo encontrás”, yo no rezaba porque no creía en “esas cosas” y ella rezaba por mí y yo las encontraba… y empecé a rezar mientras barría la galería y la vereda, llegué a los siete glorias y el pibe pasa de nuevo y me dice “no la encuentro señora…”, “ya la vas a encontrar, mirá bien…” le dije y seguí barriendo…
Al rato aparece, “¿y…?” le pregunté, “la encontré!” me contestó alegre y aun nervioso y seguía comentado, era una catarata de palabras, quería darme el diario, buscaba en el revoltijo de su canasto entre diarios y revistas y aun se le mezclaban los hechos... “estaba en la esquina, se ve que cuando di la vuelta se me cayo” decía, “bueno, ¡¡¡¡que bieeen!!!!... calmate y pensá esto que te pasó, este susto, no es más que aprendizaje” le dije y continué con las recomendaciones (¿raro, no? pero me sale la Maestrita Ciruela), “no pongas la plata en los bolsillos” “siempre pone la billetera en el mismo lugar”… “ponela debajo de los diarios”... “separa los billetes grandes de los chicos, no tengas todo junto”… y le agregué "recé por vos, para que la encontraras"… a lo que respondió “gracias señora yo también recé, si perdía la plata me echan del trabajo, hace poquito que estoy, es mi primer laburo”… sentí una emoción muy grande al saber que ese pibe que tiene su primer trabajo lo salvó encontrando su billetera; ese día me sentí un ángel guardián.
Gloria Jiménez.

viernes, 10 de abril de 2015

Dormir y afilar el hacha


Foto: Gloria Jiménez/2015

Un maestro y su discípulo se preparaban para cortar leña:
El discípulo trabajó sin detenerse a descansar, y acumuló una gran pila de leños.
El Maestro en cambio, dividió el trabajo en 2 periodos, cortando leña durante 50 minutos y descansando 10.
Al terminar, el Maestro reunió una pila de leños mucho mayor.
El discípulo, extrañado por lo que acababa de suceder le preguntó:
-¿Cómo es posible que hayas juntado mas leños que yo si estuviste descansando varias ocasiones?
El Gran Maestro le contesto:
-Mientras descansaba afilaba el hacha.

Poseer paciencia, supone disponer de la capacidad para soportar algo sin alterarse, ser portador de una habilidad para realizar trabajos complicados o minuciosos. Es saber esperar inteligentemente  cuando un deseo es muy anhelado.
Es disponer de la lentitud adecuada, para superar lo que se hace con normalidad y convertirlo en extraordinario. La calma para poder soportar situaciones difíciles y salir indemnes, también indica paciencia, al igual que el autocontrol sobre uno mismo.
Muchas de las virtudes más preciadas que poseemos los humanos (la generosidad, la tolerancia, la esperanza, la insistencia, la voluntad, el equilibrio, etc. están estrechamente relacionados con la paciencia. Para ejercitarla, es necesario empezar por trabajarla con uno mismo, puesto que en la actualidad nuestro modelo de vida se encamina a potenciar, el "Date prisa", "Ahora mismo", "Yo lo necesito primero", sin valorar el esfuerzo y el tiempo que se necesitan para conseguirlo.
A diario nos enfrentamos a situaciones que ponen a prueba nuestro autocontrol y nuestra paciencia. Practicarla nos ayuda a ejercitar la reflexión y evitar tomar decisiones equivocadas o irreversibles, cuando en ocasiones puntuales somos impacientes y actuamos con pasión y sin detenimiento.
La paciencia nos aporta "equilibrio", y el equilibrio suaviza nuestro carácter ayudándonos a soportar contratiempos con más fuerza y a soportar la tristeza de forma más realista, puesto que el sosiego neutraliza la ansiedad e infunde una serenidad para afrontar momentos de gran desesperación.
Saber esperar y entender que "las cosas" no dependen de nosotros "exclusivamente", comprender que es necesario darles tiempo y que sucederán cuando sea el momento, es un ejercicio de paciencia que indica igualmente una cualidad de personas maduras.
Tal vez podamos reflexionar ante la idea, de cómo resultarían las situaciones cotidianas (las pérdidas económicas, los atascos de tráfico, las desgracias personales, la enfermedad, el mal tiempo, los olvidos, las discusiones, etc.) en caso de afrontarlas con paciencia.

Una paciencia, que desarrolle aptitudes para identificar y solucionar los problemas de manera armónica, con una correcta y templada interpretación', y una conducta acorde a cada situación, con la tolerancia suficiente para no producir daños externos, y con la seguridad de que la PACIENCIA ES UN OBJETIVO posible de trabajar y de alcanzar.

viernes, 3 de abril de 2015

No me interesa saber...


No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma...
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: "¡Sí!".
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío".
Oriah Mountain Dreamer