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lunes, 7 de septiembre de 2015

LA VASIJA







Una vez un profesor de filosofía apareció en su clase con una gran vasija de cristal y un balde lleno de piedras redondas del tamaño de una naranja.
¿Cuántas piedras podrían entrar en la vasija?– preguntó. Y mientras lo decía, demostrando que la pregunta era sólo retórica, empezó a colocarlas de a una, ordenándolas en el fondo y luego por capas hasta arriba.
Cuando la última piedra colocada sobrepasaba el borde de la vasija el maestro dijo:
¿Estamos seguros de que no entra ninguna más? –todos los alumnos asintieron con la cabeza o contestaron afirmativamente.
—Error –dijo el docente y sacando otro balde de debajo del escritorio empezó a echar piedras de canto rodado dentro de la vasija. Las piedrecillas se escabulleron entre las otras ocupando los espacios entre ellas.
Los alumnos aplaudieron la genialidad de su docente.
Y cuando hubo terminado de llenar el recipiente, dejo el balde y volvió a preguntar:
¿Está claro que ahora sí está lleno? –ahora sí contestaron los alumnos satisfechos…pero el maestro sacó de abajo del escritorio otro balde.
Este venía lleno de una fina arena blanca. Con la ayuda de una gran cuchara, el profesor fue echando arena entre las piedras ocupando con ella los intersticios entre ellas.
—Ahora sí podemos decir que está lleno de piedras –dijo el profesor.
¿Pero cual es la enseñanza? –preguntó a los alumnos.
Un murmullo invadió la sala. Se hablaba de la necesidad de orden, de acomodar las cosas, de astucia e ingenios, de no confiar en las apariencias y de tantas otras cosas muy simbólicas.
—Todo eso es verdad –intervino el creativo docente, pero hay un aprendizaje más importante.
Es importante hacer primero lo primero. No se trata de apurarse a poner las cosas en su lugar ansiosa y descuidadamente. Si yo no me hubiera ocupado de poner primero en su lugar a las piedras grandes, después de la arena las piedras no hubieran tenido espacio.
Este cuento, recogido por Jorge Bucay, tiene una continuación en un comentario de un alumno suyo, el cual, una vez hizo el experimento, se acercó a la vasija y, sacando de su mochila una lata de cerveza, la vertió en el interior de la misma, filtrándose entre la arena y las piedras, tras lo cual afirmó:
“Esto demuestra que, a pesar de lo muy ocupado que estemos, siempre hay lugar para compartir una cerveza con los amigos”.
Dos cosas a tener en cuenta sobre esta enseñanza de prioridades:
1) Ningún orden es definitivo e inalterable. Mi lista depende el momento de mi vida.
2) Mi propio orden no tiene por qué coincidir con el orden de otros. Lo que para uno es una piedra, para otro es arena y viceversa.

jueves, 11 de julio de 2013

Aprender a Volar




"Había una vez, un rey que recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que al otro no sabía lo que le sucedía: no se había movido de la rama desde el día de su llegada al palacio, a tal punto que había que llevarle el alimento hasta allí. El rey mandó llamar curanderos y sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió. Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el pájaro continuaba inmóvil. Publicó por fin un bando entre sus súbditos y a la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente en los jardines. “Traedme al autor de ese milagro”, dijo entusiasmado y curioso el rey. En seguida le presentaron a un campesino “¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago, acaso? Entre feliz e intimidado, el hombrecito solo explicó: “No fue difícil, Su Alteza: sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar". ¿Sabés que tenés alas? ¿Sabés que podés volar? ¿A qué estás agarrado? ¿De que no te podés soltar? ¿Qué está esperando tu rama para romperse? ¿Quién o qué la puede cortar? ¿Cuáles son las razones que hoy te impiden levantar vuelo? ¿Qué estás haciendo importante? "No puedes descubrir nuevos mares a menos que tengas el coraje de perder de vista la costa" Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos y todo lo que creemos. Viven nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia. Todo lo conocido, cotidiano y fácil. Es nuestra zona de confort y por lo general creemos que es nuestro único lugar y modo de vivir. Tenemos sueños, queremos resultados extraordinarios, buscamos oportunidades pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos, no siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles o incómodos. Nos conformamos con lo que tenemos, creemos que es lo único y posible y aprendemos a vivir desde la resignación. El liderazgo es la habilidad que podemos adquirir cuando aprendemos a ampliar nuestra zona de comodidad. Cuando estamos dispuestos a correr riesgos. Cuando aprendemos a caminar en la cuerda floja. Cuando estamos dispuestos a levantar la vara que mide nuestra potencialidad. Un verdadero líder tiene seguridad en sí mismo para permanecer solo, coraje para tomar las decisiones más difíciles, audacia para transitar hacia lo nuevo con pasión y ternura suficiente para escuchar las necesidades de los demás. El hombre no busca ser un líder, se convierte en líder por la calidad de sus acciones y la integridad de sus intentos. "Los lideres son como las águilas, no vuelan en bandadas, los encuentras cada tanto y volando solos" . Nadie vendrá a rescatarte. Nadie cortará la rama. Tú eres el mago. Tu futuro está en tus manos. Solo necesitas comenzar.. AHORA!!!

¿Entonces.. qué es tener éxito?
Es comenzar por tener un sueño.
Es estar comprometido con los sueños.
Es tener confianza en sí mismo.
Es algo que no aparece por casualidad.
Es aceptar lo que no se puede cambiar.
Es saber cambiar a tiempo.
Es saber que lo único permanente es el cambio.
Es saber y poder delegar en los demás parte de nuestra tarea.
Es reconocerme en mis logros.
Es saber disfrutar de mis logros y de lo que tengo.
Es reconocer que me equivoque y pedir perdón.
Es reconocer que detrás de cada acierto pueden haber varios fracasos.
Es enamorarse de lo que uno hace.
Es no postergar y hacer algo ahora.
Es darse cuenta que estas eligiendo a cada momento.
Es reconocer las propias debilidades y fortalezas.
Es no parar jamás hasta conseguir los sueños.
Es saber con que fin hacemos las cosas.
Es no mirar hacia atrás.
Es actuar con entusiasmo.
Es transitar caminos desconocidos.
Es probar hacer algo que nunca hicimos.
Es probar hacer algo de una manera diferente.
Es saber que no estamos solos.
Es no rendirse jamás.
Es rendirse ante lo que no se puede cambiar.
Es disfrutar de cada momento.
Es disfrutar del tiempo libre.
Es tener tiempo libre.
Es accionar ya.
Es inventar un nuevo paso de baile cuando el anterior no funciona.
Es pensar en positivo.
Es tener metas claras.
Es tener perseverancia en la búsqueda de los deseos.
Es estar preparado para ver la oportunidad.
Es tener una actitud positiva.
Es desarrollar la creatividad.
Es utilizar la imaginación.
Es recomenzar con el mismo entusiasmo.
Es volver a empezar sin darse por vencido.
Es hacer las cosas lo mejor posible, pero hacerlas.
Es actuar como si ya hubieras logrado tus metas.
Es tener la paciencia necesaria.
Es tener claridad en el propósito.
Es no hacerse problema por las cosas pequeñas.
Es dejar una huella para que otros puedan seguirla.
Es jugar a ganar-ganar.
Es estar focalizando en lo que uno quiere.
Es arriesgar.
Es hacer cosas nuevas todos los días.

ÉXITO ES APRENDER A VOLAR, del libro:
"Pequeñas historias para grandes momentos"

Walter Salama.

jueves, 4 de julio de 2013

Horas buenas y horas malas

Vitraux de la calle Independencia
Foto de Gloria Jiménez



Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera.
Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche.
Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado.
No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

Ángeles Caso.

Escritora Española.

lunes, 22 de octubre de 2012

Reflexiones: EL ÁRBOL CONFUNDIDO

Árbol de Roble

Había una vez -en algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría  ser cualquier tiempo-, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellisimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste.

lunes, 15 de octubre de 2012

REFLEXIONES: Ahuyentar los fantasmas



 Imagen del fantasma de la Ópera

Durante años Hitoshi intentó -inútilmente- despertar el amor de aquella a quien consideraba ser la mujer de su vida. Pero el destino es irónico: el mismo día que ella lo aceptó

lunes, 1 de octubre de 2012

Reflexiones: EL REGALO



El era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.
Al terminar la clase de fin de año, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y

lunes, 24 de septiembre de 2012

Reflexiones




El niñito miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado le preguntó:
- ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos?
¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?

lunes, 17 de septiembre de 2012

Reflexiones: ALCANZA TU SUEÑO


Camino de Tin Tin -Salta-
Foto Gloria Jiménez

Sé firme en tus actitudes y
perseverante en tu ideal.

lunes, 16 de julio de 2012

Reflexiones: El Loco



En un pueblo rodeado de cerros habitaba un loco, la gente del pueblo le llamaba así: "EL LOCO", ¿y porqué le llamaban así?, ¿Qué acaso hacía cosas disparatadas, cosas raras, cosas diferentes

lunes, 9 de julio de 2012

Reflexiones: Ahuyentar Fantasmas



Ahuyentar los fantasmas
Durante años Hitoshi intentó - inútilmente - despertar el amor de aquella a quien consideraba ser la mujer de su vida. Pero el destino es irónico: el mismo día que ella lo aceptó como futuro marido, también descubrió que tenía una enfermedad incurable y le quedaba poco tiempo de vida.
Seis meses después,

lunes, 2 de julio de 2012

Reflexiones: Aprender a Volar.



APRENDER A VOLAR

"Había una vez, un rey que recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que al otro no sabía lo que

lunes, 25 de junio de 2012

Reflexiones: El Gusano y El Escarabajo.




EL GUSANO Y EL ESCARABAJO.
Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas.
El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie.

martes, 19 de junio de 2012

Reflexiones: 1.000 Bolitas




Cuanto más envejezco, más disfruto de las mañanas del sábado.
Tal vez es la quieta soledad que viene por ser el primero en levantarse o quizá el increíble gozo de no tener que ir al trabajo...
De todas maneras, las primeras horas de un sábado son en extremo deliciosas.
Hace unas cuantas semanas, me dirigía hacia mi equipo de radio-aficionado, con una humeante taza de café en una mano y el periódico en la otra.
Lo que comenzó como una típica mañana de sábado, se convirtió en una de esas lecciones que la vida parece darnos de vez en cuando...
Déjenme contarles:
Sintonicé mi equipo de radio en banda de 20 metros, para entrar en una red de intercambio de sábado en la mañana.
Después de un rato, me topé con un colega que sonaba un tanto mayor.
Él le estaba diciendo a su interlocutor, algo acerca de "unas mil bolitas".
Quedé intrigado y me detuve para escuchar con atención:
- Bueno, Tomás, -decía- de veras que parece que estás ocupado con tu trabajo.
Estoy seguro que te pagan bien, pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo.
Es difícil imaginar que un hombre joven tenga que trabajar 70 horas a la semana para sobrevivir.
¡Que triste que te perdieras la presentación teatral de tu hija!
Continuó:
Déjame decirte algo, Tomás, algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva sobre mis prioridades.
Y entonces fue cuando empezó a explicar su teoría sobre las "mil bolitas".
- Mira, me senté un día e hice algo de aritmética. La persona promedio vive unos 75 años, algunos viven más y otros menos, pero en promedio, la gente vive unos 75 años.
Entonces multipliqué 75 años por 52 semanas por año y obtuve 3.900 que es la cantidad de sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida.
- No te distraigas y sígueme, Tomás, que voy a la parte importante. Me tomó hasta que casi tenía 55 años pensar todo esto en detalle.
Continuó:
- Y para ese entonces, con mis 55 años, ¡¡ya había vivido más de 2.800 sábados!!
Me puse a pensar que si llegaba a los 75, solo me quedaban 1.000 sábados más que disfrutar.
Así que fui a una juguetería y compré todas las bolitas que tenían.
Tuve que visitar 3 tiendas para obtener 1.000 bolitas.
Las llevé a casa y las puse en una fuente de cristal transparente, junto a mi equipo de radio aficionado.
Yo seguía escuchando atentamente:
- Cada sábado, a partir de entonces, tomé una bolita y la he tirado.
- Descubrí que al observar como disminuían las bolitas, me enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida. No hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la tierra, para ajustar y adaptar tus prioridades en la vida.
Ahora déjame decirte una última cosa antes que nos despidamos y lleve a mi amorcito a desayunar...
Esta mañana, saqué la última canica de la fuente de cristal y entonces me di cuenta de que si vivo hasta el próximo sábado me habrá sido dado un poquito más de tiempo de vida y si hay algo que todos podemos usar, es un poco más de tiempo...
Me gustó estar en contacto contigo Tomás, y espero que puedas estar más tiempo con la gente que te quiere.
Hasta pronto, se despide "el hombre de 75 años…"
Cambio y fuera, ¡Buen día!
Se podría haber oído caer un alfiler al suelo en la banda cuando este amigo se desconectó.
Creo que nos dio a todos bastante para pensar.
Yo había planeado trabajar en la antena aquella mañana y luego iba a reunirme con unos cuantos radio aficionados para preparar la nueva circular del Club...
En vez de aquello, desperté a mi esposa con un beso,
- "Vamos amor, quiero llevarte a desayunar afuera".
- ¿Qué pasa? - preguntó ella sorprendida.
- Nada; es que no hemos pasado un sábado juntos en mucho tiempo.
- Por cierto, ¿podemos parar en la juguetería mientras estamos fuera? Necesito comprar algunas bolitas...

Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde…
A tomar café corriendo porque estamos atrasados…
A comer un sándwich porque no da tiempo para comer a gusto…
A salir del trabajo porque ya es la tarde…
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día…
A esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir"…
A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta…
A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos…
A sentarnos en la fila 1 del cine y torcer un poco el cuello porque estaba lleno…
A mojarnos sólo los pies y sudar el resto del cuerpo porque la playa está contaminada…
A pensar en el fin de semana porque el trabajo está duro…
A dormir todo el fin de semana porque siempre tenemos sueño atrasado…

Nos acostumbramos a ahorrar la vida..!!!
Que poco a poco, igual se gasta… y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.

Alguien dijo:
"La muerte esta tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja"
Si fuiste capaz de leer hasta acá, es posible que necesites releer alguna frase.
No importa si es el principio, y lo mejor es que todavía tienes tiempo, no importa cuanto, es el que tienes y cada día merece ser vivido sin ahorrar vida.

martes, 8 de mayo de 2012

Martes de Relexión



APRENDER A VOLAR

"Había una vez, un rey que recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que al otro no sabía lo que le sucedía: no